It's over

Bueno, hasta aquí llega mi travesía. Estoy agotando mis ultimas horas en América; y ya en muy poco estaré de nuevo en España.

Ya llevo varias semanas con muchas ganas de volver, a mi tierra, a mis bares, con mi gente. 

Vuelvo con una maleta que sobrepasa los límites establecidos de peso. No vuelve como vino.
Me llevo ropa nueva, de otras marcas. A cambio de la vieja, ya rota, y pasada de moda. 
También hay regalos, para aquellos que mejor se hayan portado este año.
Llevo algunas cosas de comida; para dar a probar a mi familia un pedacito de América.
Mi pequeña colección de monedas de diferentes estados, y hasta algunas de Rusia.
También, mi colección de chapas de cerveza, se ha visto incrementada, gracias a todo lo que bebí. Algún día haré esa mesa que tengo en mente.

También llevo mi mochila, donde llevo las cosas más importantes, o más valiosas. Como mi portátil, ahí donde me comunico con el mundo. Algunos libros ya leídos, y otros por leer; e incluso dos de ellos firmados por sus autores. Al fondo, se encuentra mi albornoz. No se muy bien porque llevo esto último. Quizás sea para que en las situaciones más embarazosas no me encuentre desnudo.

En un bolsillo; un móvil que ha sido el reportero de este viaje. Hay aplicaciones nuevas, que ahora borrare, y otras que se quedarán ahí. En el otro, una cartera negra, ajada del uso, todavía con algún dollar y un ticket de metro, que me llevará hasta el JFK.

Mientras cruzo por tercera vez central park, me doy cuenta, de que llevo otra maleta.

Esta no tiene ruedas. Tampoco me pedirán que la facture. No ocupa espacio.

Es una maleta que está llena de ideas. De nuevos puntos de vista. De nuevas experiencias.

De "quiero repetir" y de "nunca jamás".

De "Ojala tuviéramos esto en España" y de "Como en España en ningún lado"

También está llena de nuevos amigos. Gente de muchos países. De distintas razas y culturas. Gente divertida, alegre que ha pesar de estar al otro lado del Atlantico, tiene tantisimo parecido con nosotros.

También de muchas anécdotas que cuando las cuente, serán mis recuerdos, y cuando las recuerde dentro de muchos años, serán mi historia. 

Muchas puertas que he decidido cerrar, como este blog. Y otras muchas que se me han abierto.



En cuando llegue a casa me esperan unas navidades llenas de fiesta, bebida, comida y mis amigos. Cosas que para mí, ahora mismo, son de primera necesidad. (Sobre todo el Ron)

El primer mandamiento según San Jorge es: 
NUNCA MIRES ATRÁS.

Me meto en la metro, en la 34 st. 
Bueno, para que intento engañarme, siempre me salto las leyes.
Para mi sorpresa, ahí esta el Empire State Building, como un faro para los peregrinos del siglo XXI. El lugar que avisté nada más llegar al nuevo mundo.
Ahora estoy deseando ver el faro del viejo mundo; mi propio faro. Echo de menos cosas rarísimas. Como son las calles de piedra de la vieja Europa. De piedra, porque nuestras ciudades están asentadas sobre una larga e increíble historia. 
También echo de menos las ciudades pequeñas, las calles estrechas. Esos bares que huelen a vino, y a jamón. Tardes y tardes en los bares con amigos, donde la frase que más se repite es: "Ivan, otra jarra".  

Echo de menos muchas cosas. Pero una vez que este allí, ¿Cuanto tardaré en querer estar en otro lado? Quien sabe. Pondré a girar mi globo terráqueo, y donde caiga mi dedo, ahí iré.

Gracias a los que me habéis leído. Espero os haya gustado, os hayáis divertido, y si habéis aprendido algo, me sentiré super afortunado. Quizás en un futuro empiece otro.

Feliz Navidad para todos
Cortamos la conexión desde América.

See you soon.

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